Guineo

Publicado por Martin en

Era el apodo que tenia.

En las pintorescas calles de la vieja Popayán, uno de los personajes más entrañables y recordados fue “Guineo”, cuyo verdadero nombre era Eulogio Bolaños. Este simpático hombre, de pequeña estatura y regordete, era una figura que no pasaba desapercibida. Vestido casi siempre como sacerdote con una sotana que arrastraba por el suelo debido a su baja estatura, Guineo se ganaba la vida recorriendo las calles, siendo objeto de bromas por parte de los “patojos”, quienes lo apodaron así, aludiendo a la pequeña y sabrosa fruta que comparte su nombre.

El diminuto Guineo se hacía notar no solo por su particular vestimenta, sino también por su mal humor cuando alguien lo llamaba por su apodo. Armado con un garrote, que le regalaban los policías locales, corría persiguiendo a aquellos que lo hacían enfadar, mientras lanzaba insultos con su potente vozarrón. No era raro verlo ataviado con extravagantes trajes, obsequios de los ociosos del pueblo. Desde uniformes militares adornados con medallas y un kepis, hasta el sacoleva que alguna vez lució en su boda un prominente personaje local, Guineo siempre llevaba con orgullo estas vestimentas, que solo añadían más comicidad a su figura.

A pesar de ser una figura de diversión, Guineo era querido por muchos. Pasaba gran parte de su tiempo en el permanente municipal, donde ayudaba como mensajero entre los presos, a quienes reprendía con la misma autoridad que él creía tener al verse como un pequeño Napoleón Bonaparte. Su vida estaba entrelazada con el humor de su comunidad, y hasta su muerte fue un evento notable, con el generoso fotógrafo local costeando sus funerales.

Categorías: Personajes

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